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Un 15% de los ciudadanos europeos piensan que limpieza e higiene son la misma cosa y consideran que una superficie limpia es también una superficie higiénica. Otro 21% confunde el término higiene con el uso de desinfectantes. Y tan sólo un 63% entiende de forma correcta que limpiar significa mantener un espacio libre de suciedad, mientras que higienizar implica adoptar medidas para reducir el riesgo de exposición a microbios patógenos.

Estos datos provienen de una encuesta realizada en febrero de 2020 por la Asociación Internacional de Jabones, Detergentes y Productos de mantenimiento (AISE), en la que se destaca hasta que punto los consumidores europeos estaban confundidos en el significado del concepto higiene y la diferencia respecto a la limpieza.

El caso es que la repetición de la encuesta en junio de 2020, cuando ya habian transcurrido unos meses de pandemia, aportó resultados muy similares. A pesar del gran protagonismo de la higiene en aquel momento y las abundantes comunicaciones sobre las medidas higiénicas para protegerse de la Covid-19, la confusión entre limpieza e higiene se mantuvo entre los ciudadanos, y el uso de productos desinfectantes no se correlacionó bien con las situaciones de riesgo de propagación de patógenos.

La Higiene óptima

Para la AISE, mejorar el comportamiento higiénico de los consumidores europeos a través de la educación es de suma importancia en el siglo XXI por varias razones: reducir de forma más eficiente la carga de enfermedades infecciosas, limitar el problema global de la resistencia a los antibióticos, y proteger el medio ambiente con un uso más racional de los productos de limpieza y desinfección.

Para ello, la Asociación quiere promover lo que se llama la “Higiene óptima”  (Targeted higiene ). Este término fue adoptado en 2018  por el grupo científico de expertos en higiene en el hogar y en la vida cotidiana International Scientific Forum on Home Hygiene para denominar un enfoque de la higiene basado en la evaluación y gestión de riesgos, asi como en el concepto de que, para ser efectivas y sostenibles, las prácticas de higiene en la vida cotidiana deben enfocarse en los momentos y lugares que son importantes para reducir el riesgo de exposición a microorganismos patógenos.

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El IFH ha identificado 9 momentos clave durante nuestra vida diaria en los que la higiene es realmente importante para protegernos frente a la infección. Aunque no son los únicos, el IFH argumenta que si practicamos la higiene de forma rutinaria en cada uno de estos momentos, anularemos la mayor parte del riesgo de propagación de infecciones en nuestros hogares.

Al examinar cada uno de estos 9 momentos es posible identificar qué superficies están involucradas con mayor frecuencia y pueden considerarse como puntos de control críticos, es decir, aquellas superficies con mayor probabilidad de propagar microbios patógenos. 

El método utilizado para identificar las superficies “puntos críticos de control” sigue el siguiente principio:  Riesgo de infección = Peligro (probabilidad de contaminación con patógenos) + Exposición (probabilidad de exposición a esos patógenos).

A partir de este análisis, es posible construir una regla de oro para la  “clasificación de superficies” de acuerdo con la probabilidad de que representen un riesgo. 

Aunque esta evaluación del riesgo no será válida en todas las ocasiones, el IFH considera que en la mayoria de los casos las superficies críticas incluyen de forma muy particular: las manos, las superficies que se tocan muy a menudo, las superficies en contacto con los alimentos y los paños, esponjas u otros materiales que se utilizan para limpiar superficies.

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